Un día como hoy, pero de hace exactamente 30 años, Goyco se convertía en leyenda, y como en una película, en leyenda impensada.

En un partido memorable para la historia de la Selección Argentina, el equipo nacional, reconocido por un temple de acero más que por volumen de juego, dejó afuera al anfitrión del Mundial de 1990, logrando el pase a la final y enmudeciendo un estadio -y un país- que era una caldera.

Goyco, ¿con qué lo atajaste?

Hace ya unos años, Goyco estuvo en Victoria en la presentación de un evento deportivo, y fue el momento preciso para preguntarle por aquel penal definitorio y consagratorio, aquel que llevó a la Argentina a la final del mundial.

El partido

El encuentro, que había finalizado 1 a 1 tras el tiempo suplementario, se definió desde tiros del punto penal, donde el arquero argentino fue la pieza vital para que el equipo obtuviera una merecida victoria por 4 a 3 y el pase a la final contra Alemania.

De los cinco penales que ejecutaron los jugadores italianos, el portero argentino (que había ido como tercer arquero y terminó siendo titular) logró detener 2 y solo en 1 falló su táctica y se tiró al otro palo.

Desenlace

Como dice el refrán, quien a hierro mata a hierro muere. Y precisamente fue ése el devenir de la final, definida por un penal dudoso aunque magistralmente ejecutado por Andreas Brehme, al que Goyco también estuvo a centímetros de atajar adivinándole el palo.

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Penales contra Yugoslavia. El reconocimiento de Diego Maradona a la proeza de Goyco.

No obstante, al igual que la pelota de ese penal, el mito de aquella selección de guerreros ya no podría detenerse, para ubicarse en lo más alto del deporte argentino.

Especial de la TV Pública: 30 años del Mundial Italia 90