El 22 de mayo de 2003, el sueño de Don Ángel Piaggio y de tantos victorienses se hizo realidad, al plasmarse la conexión vial entre la pujante ciudad de Rosario y la bella comunidad de Victoria, a partir de la inauguración del camino puente Rosario-Victoria. Obra que atraviesa perpendicularmente el Río Paraná a lo largo de casi 60Km. de longitud.

    La cabecera Rosario, a través de la Av. de Circunvalación, está enlazada hacia el sur, centro-oeste y norte del país, por medio de autopistas y rutas nacionales.   Del otro lado, la cabecera Victoria se encuentra vinculada a Brasil y Uruguay mediante rutas de fácil acceso.
   El Estado Nacional, luego del correspondiente llamado a licitación pública nacional e internacional, adjudicó -en noviembre de 1997- la construcción, mantenimiento y explotación del camino a un consorcio de empresas privadas.
    El tránsito previsto para el primer año de actividad del puente, se estimó en un promedio diario de 3.000 automotores; mientras que para el final de la concesión (de 25 años de duración), se prevé un flujo de 8.300 vehículos por día.

 

 

Nueva etapa en la ejecución de proyectos de infraestructura
   La decisión del Estado Nacional de concretar la obra, secundada por la voluntad de los estados provinciales de Entre Ríos y Santa Fe, marcó una nueva etapa en la ejecución de proyectos de infraestructura, al combinar la voluntad de los estados con la dinámica de la iniciativa privada, haciendo factible la realización del camino puente que integra parte del territorio nacional.
   Ante el hecho innegable de que los costos de realización eran muy superiores al volumen de ingresos económicos directos producto del cobro de peaje, el Puente Rosario-Victoria recibió un fuerte respaldo para su ejecución a través de un subsidio estatal millonario (210 millones de dólares), acompañado de subsidios menores de parte de las provincias de Santa Fé y Entre Ríos, cuyas economías fueron indirectamente beneficiadas.

Participación victoriense en la construcción del puente
   Entre los coterráneos que trabajaron en la obra más grande de los últimos años a nivel nacional, se destaca la agrimensora victoriense Silvina Accinelli, quien realizó complejos trabajos de topografía, teniendo el honor de ser la única mujer en trabajar en la construcción del puente.
   El conocido diario La Capital de Rosario, la eligió por aquél entonces como una de las personalidades del año.

 

   Además de establecer un eficiente vínculo comunicativo entre las provincias de Santa Fe y Entre Ríos, la obra instauró un nexo fundamental dentro del corredor bioceánico central, entre diversos puertos internacionales del Atlántico y del Pacífico. Así, las actividades económicas, políticas y culturales que promueve el MERCOSUR cobraron un impulso inédito y renovador.