Sentado en la butaca de su taller, trabajando con concentración en la soldadura de un dije artesanal, Leo Chamena nos enseña mediante el movimiento de sus manos que el oficio del artesano es una tarea apasionante y que, lejos del estereotipo hippie, es una labor constante y esforzada, que requiere de gran talento artístico, precisión y capacidad creativa. Cualidades que se van forjando, al igual que sus creaciones, con el paso del tiempo.

 
     Sus comienzos como artesano se originaron hace varios años en la provincia de Catamarca, aunque sus conocimientos siguieron nutriéndose de diferentes lugares y estilos, hasta encontrar en la ciudad de Victoria su lugar en el mundo.
 
¿Cómo se elabora el Mate de Asta?
   Es sorprendente apreciar cómo Leo logra un mate artesanal del más alto nivel a partir de la combinación de materiales como la alpaca y el asta de un animal.
   Él nos explica que en el proceso de la elaboración del mate de asta, el primer paso es conseguir el material para trabajar, en este caso el cuerno. Si el asta es fresca, recién cortada, lleva un período de dos meses de secado y a partir de esto se comienza a trabajar, sacándole el hueso que lleva dentro. Allí empieza la curación del cuerno con cal viva para que pierda el olor.
   Luego se corta el cuerno del tamaño que va a tener el mate, y se lo encaba con madera de algarrobo. Una vez que el cuerpo del mate está armado, el artesano comienza el proceso de trabajar la guampa; con el lijado, el pulido y -finalmente- el acabado de la misma.
   Muchos artesanos llegan sólo hasta ese paso para su comercialización, debido a que el mate ya se encuentra listo para su utilización, no obstante Leo va más allá de esta etapa.   Dado su conocimiento en el trabajo con metales, realiza artesanalmente en alpaca la virola o aro del mate, que debe ser hecho especialmente para cada mate en particular, ya que la embocadura del mate de cuerno es siempre diferente a las demás, tal como el mismo Leo nos explica: “No existe una virola que calce en otro mate, por ello no puede trabajarse en forma seriada. Se hace entonces toda la parte de metal, cortado, cerrado y soldado. Luego se limpia con ácido nítrico -para sacar las impurezas- y comenzar con el trabajo de pulido”.
   Con la virola terminada, y con todas las piezas listas, Leo procede a la etapa final que es el armado del mate.
   En un papel dibuja un caballo, una flor de lis, u otra cosa que dicte su imaginación, tras lo cual lo pega en el metal para calar y cincelar de forma artesanal.
    Este paso es particularmente interesante ya que Leo logra, a través de pedidos específicos, trabajos personalizados de gran belleza, como -por ejemplo- la confección de iniciales en los mates con el nombre de la persona, la marca de una estancia o el logo de una empresa. Finalmente, el trabajo terminado es un obsequio muy especial para quien lo recibe.   Pero de las manos de Leo no sólo surgen mates, sino también: bombillas; yerberas; azucareras; dijes; hebillas; anillos; pulseras; llaveros; alhajeros; pastilleros; porta encendedores; ceniceros y porta lapiceras. 
 
Secretos para el buen cebador de mate
   Aprovechando los conocimientos y la sapiencia de Leo, le preguntamos qué sugerencia le daría a un buen cebador de mate, y de su vasta experiencia nos regala este consejo: “Para que no se tape la bombilla, es importante verter el agua primero sobre la yerba, entonces introducir la bombilla haciendo vacío con el pulgar, tapando el orificio superior de la misma. Al finalizar la mateada, lavar la bombilla. Preferentemente usar bombilla de alpaca, ya que al no producir sarro como otros metales el polvillo de la yerba no se pega en sus paredes. Si siguen estos pequeños secretos, tendrán la misma bombilla por muchos años”.
     Antes de continuar con la elaboración de sus mates, Leo nos regala otro de sus sabios consejos: “Nunca compren una bombilla desarmable, porque éstas -al ser usadas habitualmente como cucharas para vaciar el mate-, terminan por romperse”.
   El turista podrá encontrar a Leo Chamena los fines de semana en la Feria de Artesanos de Plaza San Martín, ubicada en el microcentro de la ciudad de Victoria.
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