La extensión de los contagios y el miedo a nuevos confinamientos incrementan el empadronamiento y el éxodo urbano a zonas rurales. Varias CCAA registran un 10% más de búsqueda de vivienda en pueblos de menos de 5.000 habitantes.

Paloma y Bárbara en Marugán (Segovia).

Paloma y Bárbara en Marugán (Segovia).

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«La pandemia nos puso el orden de prioridades ante el espejo: lo importante es la familia y un sitio donde te sientas segura. Y un pueblo es tranquilidad, silencio, seguridad y gente que se conoce y se apoya, o sea, una solución saludable a esta locura. Hemos encontrado un sano pedacito de paraíso donde no hay que luchar por aparcar».

Lo suelta a bocajarro Paloma Barroso, experta en los atascos infinitos de Los Ángeles, reciente ex directora de una residencia de ancianos y antigua licenciada

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