Victoria atesora en sus rejas y balcones un exquisito patrimonio artesanal único en la Argentina, que ha perdurado a través del paso de los siglos y de tendencias arquitectónicas, virtud por la cual se la conoce como “La Ciudad de las Rejas”.

   Para disfrutar de esta belleza no es necesario acceder a ningún museo, siendo éste un legado gratuito para el transeúnte, en donde sólo es necesario ponerse un calzado cómodo y salir a caminar por las calles ondulantes de las Siete Colinas, teniendo como brújula la simple complicidad del azar.

     
     

   Desde la reja primitiva de barrotes cuadrados cortados por dos barras transversales hasta delicados dobleces y filigranas de cintas de hierro, hay una extraordinaria variedad de creaciones artísticas. En algunas rejas es posible apreciar rasgos similares, aunque otras presentan características únicas, portadoras de gran originalidad y vuelo creativo.

   De acuerdo a la investigación realizada por Carlos Anadón y María del Carmen Murature de Badaracco en su libro: “Historia de la Matanza-Victoria”, aquí se elaboran rejas artesanales desde 1848. Esta difícil especialidad alcanza su apogeo a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, con la presencia de expertos herreros italianos que -por aquellos tiempos- se radican en esta ciudad.

Diferentes estilos
   El estilo de rejas español (colonial) se percibe en las planchas de hierro unidas por caldeado y arabescos andaluces.

   El estilo italiano simple, se caracteriza por planchas de hierro unidas por caldeado, remaches y ornamentos simples; mientras que el estilo italiano ornamental se caracteriza por hierro forjado con importante ornamentación de líneas curvas y la presencia de “manuelita”, especie de abertura tipo ventana dentro de la estructura de la reja.

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