Con motivo del 14° aniversario de la apertura de la traza vial entre las ciudades de Victoria y Rosario, el próximo lunes 22 de mayo, a las 19:00hs., se llevará adelante en el Concejo
Deliberante de Rosario un evento cultural de envergadura: “La de las siete colinas – Homenaje a Gaspar Benavento“.

La cita será en el salón “Puerto Argentino” del Palacio Vasallo -Córdoba 501-, con la presencia de los intendentes y concejales de ambas ciudades.

La iniciativa fue promovida por el Presidente de la Sociedad Filantrópica Terror do Corso, Eduardo Cabrera, con la colaboración del edil rosarino Carlos Comi, quien
recientemente impulsó -mediante ordenanza- el nombre de “Ángel Piaggio” a la obra vial del puente Rosario-Victoria, hecho que luego fue acompañado por sus pares victorienses.

Propuesta cultural

La muestra contará con una impactante exposición de pinturas de Victoria, del artista plástico Gabriel Calabrese. También actuará Andrés Bruselario, con una interpretación de Benavento, declamando un fragmento del emotivo poemario: “La de las siete colinas“; con la música de Octavio Osuna, Franco Giaquinto y Marcos Pereyra. La presentación estará a cargo del Director del “Centro Cultural Roberto Fontanarrosa”, Rafael Ielpi.

La palabra del artista

Consultado por Será Noticia, Gabriel Calabrese señala que: “La obra es un homenaje a Gaspar Benavento. Hacía mucho tiempo que yo tenía ganas de hacer una pintura en homenaje a él, así como ya había hecho en homenaje a ‘El país de los Chajás’. Presentaré una serie de 10 a 13 pinturas que muestran Victoria, la parte de ciudad y algo de isla, y también se va a proyectar un video donde se muestra en pinturas prácticamente toda la ciudad de Victoria”.

Para mí es un orgullo ir como representante de Victoria con mis pinturas para mostrarlas en Rosario.

Pintura de la ciudad de Victoria.
Obras que “inundan la vista”

El estilo de Calabrese es una mezcla de Fauvismo (movimiento pictórico originado en Francia a principios del siglo XX, que plasma primordialmente los colores) con Impresionismo. El propio autor, dice acerca de su trabajo: “Es un estilo propio, que no da la impresión de la pintura argentina, porque la pintura de Buenos Aires y de la zona central son más bien apagadas. En cambio éstas no. Es como que explotan y te inundan la vista”.

Es imposible pintar Victoria en forma tranquila, ya que sus calles son un vergel y una inundación de color. Me mentiría a mí mismo si la pintara de otra manera

Luego establece una comparación con pinturas de otros lugares en los que vivió anteriormente: “La pintura mía de Buenos Aires era mucho más triste, mucho más apagada. Acá los suelos son más fértiles y los verdes son más verdes. Y la ondulación propia de esta zona no la tiene Gualeguachú y en parte Concepción del Uruguay, pero no tiene la cercanía al río. En cambio Victoria está pegada al río y con ondulación, que te permite ver el río por el reflejo de un color distinto que si estuvieras en sus orillas. No lo ves marrón, sino del reflejo del azul del cielo. Eso cambia todo y fue lo que me llamó poderosamente la atención”. Y resalta: “Mi pintura tiene movimiento, que lo da ése paisaje”.

¿Quién fue Gaspar L. Benavento?

Nace en Victoria, Entre Ríos, el 6 de enero del año 1902. Dedica su vida al magisterio, profesión que ejerce en distintas provincias, a través de la cual alcanza altos cargos jerárquicos en la carrera docente.

La tierra en la que crece Gaspar conmueve pronto su espíritu, y el paisaje y su gente son proyectados con hondo lirismo:

Salgo por estas calles de extramuros
a respirar un aire de manzanas.
La tarde está vestida de noviembre
y habla un idioma como de guitarras.
Saben las rosas de mi atrevimiento
y el duelo que me causan se lo callan.
-¡Ah, ya sabrás lo que es sangrarse en rosas!,
dice un zorzal herido entre las ramas.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Barón, el viejo solitario, viene

con sus embrujamientos en las barbas;
algo descubre en mis pupilas y algo
en este andar sonámbulo de infancia.

-Barón, el verso es mío, ya lo tengo
como la herida de una puñalada.
. . . Pero Barón no escucha sino el paso
de una muerte con nudo y sin almohadas,
y apenas si me ve.

-Muchacho, es tarde
para andar solo.

Me amonesta y pasa,
pasa sin comprender que como él sufro
embrujamiento de clavel y llamas.

-Lo miro que se aleja tembloroso
con su destino de suicida a espaldas.

Es tarde, sí. La sombra no me asusta.
Soy un tallo de luz desde las plantas;
Llevo un signo de Dios sobre la frente.
Hago un camino de celeste gracia.

“Revelación” (“La de las siete colinas”, 1947).
Más información de su obra en este enlace.

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