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El Museo OVNI

Escrito por Sebastián. Posted in La Ciudad

Desde 1991 a la fecha, ha cobrado impulso en Victoria un curioso fenómeno, del que se tiene conocimiento desde  tiempos remotos: la observación de Objetos Voladores No Identificados.
La tradición oral, mezcla de realidad y superstición, relata la aparición y desplazamiento de extrañas luces en el cielo nocturno desde épocas antiguas.

 

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El Santuario de la Virgen de Fátima

Escrito por Sebastián. Posted in La Ciudad

    Ubicado sobre la colina que ofrece una de las vistas panorámicas más hermosas de las islas de Victoria, de cara a la costanera, se encuentra el Santuario de la Virgen de Fátima -inaugurado el 13 de octubre de 1996-, por iniciativa del recordado escritor Eduardo Lorenzo.

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Palacio Municipal

Escrito por Sebastián. Posted in La Ciudad

   El edificio comunal está ubicado en la esquina oeste de la Plaza San Martín, sobre un terreno adquirido por el municipio en 1890. Hacia el año 1900, se coloca la piedra fundamental; y se inaugura la obra el 25 de mayo de 1902, reemplazando las oficinas municipales situadas en calle Sarmiento casi Ezpeleta (familia Olarte).

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Cerro de la Matanza

Escrito por Sebastián. Posted in La Ciudad

   En los alrededores de Victoria, entre fragosidades de suave verdor, contrasta la reiteración de un topónimo de cruenta resonancia: Cerro de La Matanza, río de La Matanza y, antaño, pago, partido, puerto y villa de La Matanza. Una leyenda ubica, ya en un uno, ya en otro lugar, el desarrollo de un lejano combate entre los conquistadores y los primitivos dueños de la tierra.

Imagen aérea del cerro

Cada año, en el cerro se representa el Vía Crucis
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La Abadía Benedictina del Niño Dios

Posted in La Ciudad

La Abadía Benedictina del Niño Dios
Por Carlos Sforza

   En medio de un paisaje que en su quietud hace recordar un ambiente bucólico, con vista hacia la faz cambiante de las islas -ora inundadas ora abiertas en pajales interminables-, con valles de un verde ondulante, con colinas que muestran sus lomos elevados como resguardando la comarca, con umbrosos árboles, se levanta la Abadía Benedictina del “Niño Dios”. Su “PAX” que recibe el peregrino que se allega al monasterio, no es sino el pórtico acogedor que enseña exteriormente la calidez, la tranquilidad, la presencia de lo sagrado que ofrece en su interior.