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Gaspar Lucilo Benavento

Escrito por Sebastián. Posted in Principal

b_220X180_220X180_16777215_00_images_stories_cultura_gasparbenavento.JPG    Nace en Victoria, Entre Ríos, el 6 de enero del año 1902. Dedica su vida al magisterio, profesión que ejerce en distintas provincias, a través de la cual alcanza altos cargos jerárquicos en la carrera docente.

   La tierra en la que crece Gaspar conmueve pronto su espíritu, y el paisaje y su gente son proyectados con hondo lirismo:

 
 
  Salgo por estas calles de extramuros
a respirar un aire de manzanas.
La tarde está vestida de noviembre
y habla un idioma como de guitarras.
Saben las rosas de mi atrevimiento
y el duelo que me causan se lo callan.
-¡Ah, ya sabrás lo que es sangrarse en rosas!,
dice un zorzal herido entre las ramas.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Barón, el viejo solitario, viene
con sus embrujamientos en las barbas;
algo descubre en mis pupilas y algo
en este andar sonámbulo de infancia.

-Barón, el verso es mío, ya lo tengo
como la herida de una puñalada.
. . . Pero Barón no escucha sino el paso
de una muerte con nudo y sin almohadas,
y apenas si me ve.

-Muchacho, es tarde
para andar solo.

Me amonesta y pasa,
pasa sin comprender que como él sufro
embrujamiento de clavel y llamas.

-Lo miro que se aleja tembloroso
con su destino de suicida a espaldas.

Es tarde, sí. La sombra no me asusta.
Soy un tallo de luz desde las plantas;
Llevo un signo de Dios sobre la frente.
Hago un camino de celeste gracia.

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"Revelación" ("La de las siete colinas", 1947)

    La identificación del poeta con la naturaleza es desgarrante y plena. Y entre las flores, los árboles y los pájaros, están los personajes quienes, como señala Joaquín Gómez Bas en el prólogo, aparecen "Cada cual con su nombre propio, presente en el recuerdo que les permitiría esquivar el olvido [. . .] Todos altivos en su poesía. Firmes y nobles. Con la misma entereza y nitidez del verso que los evoca".
    Entre su casa natal y el río, alguna colina, cuya agreste naturaleza hoy se ha visto menguada por el crecimiento de la ciudad:

 

Me voy al cerro de La Primavera
donde cuatro arbolitos se desgajan
de tanto sol en sus dolidas copas,
de tanto aroma en sus floridas ramas.

Se me llenan de cielo las pupilas
y de viento la blusa arremangada,
y me siento feliz en la alegría
del primer vuelo que realiza el alma.

Por el cuello entreabierto de la blusa
y en instintiva comprensión pagana,
encendida de siesta se me adentra,
ciega de sol y canto, la chicharra.

 

    Estas estrofas pertenecen a "Evocación", poema en el que sigue vibrando su ardiente amor al terruño ("- ¡Oh, las siete colinas de mi patria! -"):

 

Aquí fue mi niñez. Aquí la risa.
Hizo mover su crótalo y su flauta.
Aquí las perlas del sudor y el llanto.
Aquí mis versos y mis serenatas.
Aquí la novia de mis vacaciones.
Aquí el hijo mayor, como una lámpara.
 
    Y concluye:

 

Como para olvidarte, Ciudad mía,
como para morir sin que te hablara!
Tan tuyo soy que adonde voy te llevo
y en mi pecho palpitas y te abrasas,
y en mis ojos te miras y te mojas
y en mi emoción te inspiras y te exaltas.
¡Como que te he robado para siempre
la canción de tus últimas calandrias!
 
    En "Entre Ríos. Tierra de Horneros" (1950) también aparecen personas y paisaje, éste ampliado ahora al ámbito provincial, pero hay nuevas formas y el estilo ha variado, la descripción es menos ornamental, la expresión más serena y profunda. La provincia misma, parajes diferentes, su pueblo constructor ("los horneros": labriegos, arrieros, pastores; hombres y mujeres, criollos y gringos), cosechas, "La exaltación del pan", las estaciones, son temas de la lúcida inspiración del poeta victoriense. Hay una serie de poemas que aluden a diferentes pájaros de la zona. En "Idilio", dedicado a Juan L. Ortiz, dice: "No en vano hacemos un camino. / Por él se vienen y se van / las alegrías que da el vino / y los alientos que da el pan. /Vendimiadora y campesino / tienen que amarse. / ¡Y se amarán!"

 


                ESTELA

                      I

De sol a sol yo me sembré en la vida,
de sol a sol como no lo hice nunca.

Cultivando mi esfuerzo en su cariño
la vida era un recreo y no una lucha,

una canción de pájaros al alba
y una canción de niños a la luna.

. . . Y al terminar el día con la tarde
ella era toda mi cosecha rubia!


                      II

El caminito de sus brazos vale
más que el cansancio que arrastró la yunta.

Más que el sudor del que cuidó del árbol
vale el sabor de la primera fruta.

¿Y esa belleza, corazón amigo,
esa belleza de saberla tuya?

¿Y el decir al final de cada tarde
que ella era toda tu cosecha rubia?

 
    También en 1950 publica "Jujuy, rosada de airampos", y en 1957, "La patria está en el canto", sobre el cual opinó, entre otros notables de la literatura argentina, Arturo Capdevila: "Magnífico, para comenzar, el primer canto, donde todo lo que dice de la bandera es nuevo y vivo. Pero no hablemos solamente de la forma. Es el fondo, además, lo que debe ser encomiado. Ese soplo de optimismo que corre por sus páginas promoverá mucho bien".
    Enrique Banch le escribió: ". . . son soberbios sus cantos de los trabajadores del maíz, del trigo y de la tierra, de la paloma blanca. . . Esa es la verdadera poesía en rostro y alma, poesía de limpia belleza, de amores y de fe".
    Sobrón de Trucco hace hincapié en la depuración temática progresiva desde "La de las siete colinas" hasta "Soledad pensativa". Y agrega: "Lo mismo puede decirse en cuanto a los medios expresivos. La intimidad del poeta abre sus pétalos delicados a través de un lenguaje con giro de conversación, lleno de imágenes sutiles, aéreas a veces, que dejan descubrir una nueva faz en la sensibilidad del autor".
    Recordamos este bellísimo poema intimista:

 

               SABÍA QUE IBA A TI

Sabía que iba a ti, no que te encontraría.
La tarde era un camino rumbo hacia todas partes,
y yo andaba por él como un niño perdido.
En la noche era un solo llamarte y no encontrarte.

¿Oyó el cielo mi grito? ¿Oyó tu nombre el cielo?
Tu nombre no pasaba de un arrullo de tórtola.
El grito que nacía de mis siete puñales
se movía en los labios y quedaba en la sombra.

La noche era un camino rumbo hacia todas partes.
Yo, por suerte, llevaba la lámpara encendida.
Me picaron los ojos dos silbos de calandrias
y te encontré en mis lágrimas para toda la vida.

 

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Dibujo: Daniel Oliveira

    Gaspar L. Benavento falleció en Buenos Aires en 1963, y sus restos descansan en su ciudad natal en una plazoleta en la costanera, cumpliéndose así el deseo que expresara en su poema "Río" de "La de las siete colinas".

 

Quiero dormir aquí, junto a mi río,
al murmullo celeste de sus aguas:
en él oiré como cuando era niño
la música de amor que me arrullaba.

¡Y para él cantará desde mis huesos
lo que aún pueda quedar de mis calandrias!

 

Bibliografía
- Gómez Bas, Joaquín: prólogo a la tercera edición de "La de las siete colinas". Ediciones Crisol. Buenos Aires, 1977.
- Sobrón de Trucco, Rosa M.: "Benavento, Gaspar L.". En la "Enciclopedia de Entre Ríos". Tomo I. Arozena Editores, Paraná (Entre Ríos), 1987.
 

Obras

Poesía
"Sol de amanecer"
"Tierra maldita"
"Ciudad de Vera de las Siete Corrientes"
"Madre"
"La de las Siete Colinas"
"Entre Ríos, tierra de horneros"
"Jujuy rosada de airampos"
"La patria está en el canto"
"Soledad pensativa"

Teatro
"Callejera"
"Títeres del mundo nuestro"
"Mainumbí"

Leyendas
"Leyendas guaraníes y otras leyendas"

Ensayos
"El guaraní en Entre Ríos"
"Las sombras tienen luz"

Textos escolares
"Albricias"
"Martín Pescador"
"Afán y fe"
"Solidaridad"
"Historia de las escuelas para adultos"

Una opinión

"Asombra la grandeza de su sencillez. Con excepcional maestría- en el tono de las bucólicas de Garcilaso - transita su línea retrospectiva por los senderos que determinaron sus primeros deslumbramientos. Traduce la magia de aquellas lejanías con términos limpios, eliminando el oropel llamativo, consciente de que su mensaje lírico vale tanto por la honda sensibilidad que lo inspira como por la claridad que lo expresa. Como solamente puede hacerlo un verdadero poeta".

Joaquín Gómez Bas

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