En las cercanías de la ciudad de Victoria, en un lugar apacible rodeado de colinas, en donde la brisa del viento se mezcla con el canto de las aves, donde el silencio más profundo permite escuchar el suave sonido de una cascada, nace el establecimiento vitivinícola “La Paula”.
   Desde 2006, su propietario Rubén Tealdi está desarrollando allí un prometedor viñedo, en una tierra que lo ha cautivado no sólo por sus paisajes sino también por las sanas costumbres pueblerinas que todavía perduran en la idiosincrasia victoriense.
   Hace más de un siglo atrás, Entre Ríos era una fuerte productora de vinos, por lo que el hecho de cultivar la vid en este suelo despierta en Rubén una satisfacción adicional: “Si bien nació como un anhelo personal, descubrí después tantas cosas interesantes. Me da mucho placer poder jalar de este hilo que quedó allí en la tierra, en la historia, y encontrarme con tanto pasado”.

Las vides de Urquiza en Victoria
   Con gran pasión Rubén impulsa -al igual que otros emprendedores de la provincia-, la recuperación de la vitivinicultura en Entre Ríos, cultivando en su predio 1,5 has de las variedades Merlot, Malbec, Cabernet Sauvignon y Tannat.
   Pero en La Paula se destaca también un lugar especial, en el que recientemente se han implantado esquejes traídos de los parrales del Palacio San José. Allí, el primer presidente constitucional argentino, General Justo José de Urquiza cultivaba variedades de mesa, traídas por especialistas europeos a principios de la década de 1860. 

La Champagne Entrerriana
  
En el libro: “La Colectividad Italiana en Victoria, Entre Ríos” los historiadores Carlos Anadón y María del Carmen Murature de Badaracco nos recuerdan que la actividad se desarrolló en Victoria con gran auge a fines del siglo XIX, de la mano de inmigrantes italianos. El máximo productor fue el Dr. Remigio Bavo, que en el año 1881 llegó a tener 40.000 cepas, en el predio que ocupa actualmente la Abadía del Niño Dios. También se destacaron Vela y Martino, con su vino Blanco Victoria, y los productores: Róvere, Balbi y Affranchino.
   En 1887 los vinos de Victoria fueron premiados en la Primera Exposición de Entre Ríos, destacándose en primer lugar y distinguiendo al departamento con la denominación de la “Champagne Entrerriana”. Un año más tarde, la producción entrerriana alcanzaba las 4.900 has de viñedos.
   En un trabajo realizado para el Instituto Urquiza de estudios históricos, la historiadora Susana de Domínguez Soler señala que: «Entre los departamentos donde mejor se desarrollaban las uvas, en ese momento, se encontraba Colonia San José, Concordia, Victoria y Federación. Sin embargo, en el siglo XX llegó la crisis a la vitivinicultura de esta provincia. Entre 1894 y 1916 la producción vitivinícola en todo el país creció un 700%. Sin embargo, en 1934 la Ley Nacional Nº 12.137 dispuso la creación de la Junta Reguladora de Vinos. El fin de este organismo fue desanimar radicalmente la actividad para fomentar a la región de Cuyo como única productora de vinos. Su actuación entre 1935 y 1943 representó para los entrerrianos un período muy triste«.
   No obstante, en 1997 se derogó dicha prohibición, lo que ha permitido el renacer de la vitivinicultura en Entre Ríos y en otros lugares del país.
   Para conocer más acerca del emprendimiento La Paula, acceda a su página web: www.lapaula.com.ar